Los senadores perciben actualmente el equivalente a 4.000 módulos, distribuidos entre 2.500 correspondientes a la dieta base, 1.000 por gastos de representación y 500 adicionales por desarraigo. De esta manera, la remuneración bruta llegará a $13.115.760 cuando en enero se liquide la dieta correspondiente a diciembre.
El sistema que permite estas actualizaciones fue aprobado por los propios senadores durante 2024. En aquella oportunidad también se incorporó una dieta número 13 destinada a compensar el aguinaldo, una decisión que generó cuestionamientos debido al elevado nivel de ingresos de la Cámara alta.
Desde entonces, La Libertad Avanza adoptó una posición diferenciada frente a los sucesivos aumentos. En marzo de este año, cuando una actualización llevó las dietas a alrededor de $11,5 millones, el bloque libertario anunció públicamente que rechazaba el incremento al considerar que la dirigencia política debía actuar con responsabilidad frente al esfuerzo económico realizado por los argentinos.
Los legisladores oficialistas sostuvieron que sus ingresos ya se encuentran muy por encima del salario promedio y plantearon que no correspondía apropiarse de incrementos automáticos mientras el Gobierno nacional mantiene una política de austeridad y ordenamiento de las cuentas públicas.

En contraste, en anteriores actualizaciones el kirchnerismo decidió mantener los aumentos, mientras que también distintos senadores del PRO, la UCR y bloques provinciales resolvieron rechazarlos.
Para evitar que las actualizaciones sean obligatorias, en 2025 se firmó una resolución que habilitó a cada legislador a comunicar por escrito si desea adecuar total o parcialmente su dieta.




















