En aquel momento, el entonces titular del organismo, Gabriel Lerner, justificó la modificación al señalar que buscaban “celebrar la diversidad de toda la niñez” y acompañar determinadas “transformaciones culturales”. Desde el área también se defendía una perspectiva vinculada a cuestiones de "género y diversidad", alineada a la izquierda internacional .
Cinco años después, el Gobierno de Milei decidió recuperar la denominación tradicional. El cambio respondió también a un pedido de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), que planteó la necesidad de unificar criterios y devolver claridad a una fecha profundamente arraigada en la cultura argentina.
El presidente de la entidad, Matías Furió, había destacado entonces el “fuerte arraigo cultural” del Día del Niño y su relación con el derecho al juego contemplado en la Convención sobre los Derechos del Niño.

La celebración tiene una extensa historia en el país y se realiza de manera ininterrumpida desde 1960. Después de distintas modificaciones de calendario, desde 2013 quedó fijada para el tercer domingo de agosto, criterio que continúa vigente actualmente.
De esta manera, durante todo el gobierno de Javier Milei la Casa Rosada sostuvo una postura contrapuesta al enfoque adoptado por el kirchnerismo: mantener una denominación simple, tradicional y ampliamente reconocida por la sociedad, sin incorporar las reformulaciones lingüísticas que apelen a la ideologización de los más pequeños.


























