En el análisis pormenorizado por rubros, los resultados son igualmente reveladores:
Alimentos y bebidas no alcohólicas: Registró un incremento de tan solo el 1,5%, siendo uno de los sectores con menores aumentos.
Recreación y cultura: Se ubicó en el 1,0%.
Precios estacionales: Permanecieron sin cambios (0%), debido a que los aumentos en indumentaria fueron compensados por las bajas en turismo y frutas.
Transporte y Educación: Sufrieron ajustes del 4,4% y 4,2% respectivamente, explicados por el encarecimiento de los combustibles y factores estacionales, rubros que el Gobierno ya ha comenzado a estabilizar.
Precios regulados: Tuvieron un avance del 4,7%, impulsado por la necesaria adecuación de tarifas en transporte y electricidad para sanear las cuentas públicas.
Incluso analistas privados como Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, reconocen que la película general muestra una estabilidad en este nuevo régimen económico, destacando que el rubro Carnes subió menos del 1% a nivel nacional, llegando incluso a deflacionar en zonas como el Gran Buenos Aires (-0,2%) y Cuyo (-1,2%). Con la mirada puesta en el futuro inmediato, el Gobierno de Javier Milei confía en que, una vez absorbidos los shocks externos y estacionales, la velocidad de los precios continuará su desplome hasta ubicarse cerca del 1% para finales de mayo. La Argentina, finalmente, ha dejado atrás el caos para abrazar el orden de una economía normal y próspera.






















