La iniciativa también modifica el esquema establecido durante el kirchnerismo en 2012. Aquella reforma había incorporado entre los objetivos del BCRA la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. El proyecto impulsado por el Gobierno establece como objetivo central preservar el valor de la moneda.
Además, se prohíbe transferir al Tesoro ganancias contables o generadas por diferencias de cambio. Los resultados positivos del organismo deberán utilizarse prioritariamente para absorber pérdidas acumuladas, recomponer su patrimonio o cancelar deuda pública. También se plantea eliminar instrumentos como las Letras Intransferibles y actualizar las normas relacionadas con la administración de las reservas internacionales.
Otro de los cambios establece mayores requisitos para remover al presidente del Banco Central o a integrantes de su directorio. Será necesario acreditar una “causal grave” y conseguir una mayoría de dos tercios tanto en Diputados como en el Senado.

El plenario de las comisiones de Presupuesto y Finanzas estuvo atravesado por fuertes cruces políticos luego de las exposiciones de los economistas Miguel Boggiano, Héctor Rubini, Ramiro Castiñeira y Aldo Abram, convocados por la Libertad Avanza para defender la reforma.
Unión por la Patria finalmente decidió retirarse del plenario, luego de cuestionar las exposición de los invitados convocados por el oficialismo, sin lograr imponer un dictamen de rechazo. Pese a las tensiones con el kirchnerismo, La Libertad Avanza consiguió las firmas necesarias y dejó la reforma lista para su discusión en el recinto.
























