Ampliación del universo de contribuyentes: se eliminan los topes patrimoniales y de ingresos, permitiendo que todas las personas humanas y sucesiones indivisas puedan adherir al régimen.
Tratamiento de grandes contribuyentes: podrán ingresar mediante una modalidad simplificada, aunque sin acceder a todos los beneficios previstos.
Nueva definición de discrepancia significativa: se fijan parámetros más claros, con un umbral del 15% y un mínimo que evita exclusiones por montos bajos.
Inversión de la carga de la prueba: el fisco deberá respaldar sus objeciones sin recurrir a presunciones, utilizando información concreta.
Regularización con plazo: los contribuyentes podrán rectificar y pagar diferencias dentro de 15 días hábiles para no quedar fuera del régimen.
Reintegros acelerados: si una impugnación es revertida, el Estado deberá devolver los montos con intereses en un plazo máximo de 45 días.

Apunta a movilizar los dólares fuera del sistema
El proyecto se inscribe en la estrategia del Gobierno de Milei para canalizar hacia el sistema financiero una masa significativa de ahorro no declarado. Según estimaciones oficiales del Banco Central, ese stock alcanzaría los 170 mil millones de dólares.
Con estas modificaciones, el Ejecutivo busca despejar dudas, ampliar la adhesión y consolidar un esquema que incentive la bancarización de capitales sin sanciones, en un contexto donde la disponibilidad de divisas es considerada clave para sostener la estabilidad económica.


























