En 2023: 107.505 abortos.
En 2024: 36.826 abortos.
En 2025: 10.373 abortos registrados.
Este colapso se enmarca en una crisis mayor donde Argentina pasó de casi 790 mil nacimientos en 2014 a poco más de 460 mil en 2023, según datos de la Dirección Nacional de Población del RENAPER.

La gestión de Javier Milei identifica este declive como el resultado de una “agenda sanguinaria” que responde a “premisas malthusianas de control poblacional”, impuesta por una élite que atenta contra el valor de la vida humana.
Más allá de la ley del aborto, el Gobierno denuncia que la caída de la natalidad arrastra el lastre de décadas de fracaso colectivista, citando factores específicos como la “destrucción económica de los años kirchneristas”, la “alta inflación” que dinamitó la planificación familiar, “malas políticas públicas” que asfixian con impuestos y la penetración de “tendencias culturales de izquierda anti-familia” en los centros urbanos.
Frente a la “defensa cerrada del aborto” que disfrazan de neutralidad organizaciones como Chequeado, la administración actual se planta con datos públicos y accesibles que confrontan cualquier sesgo ideológico. El compromiso del nuevo orden político es claro: terminar con la “represión económica” y la apología de la muerte para lograr una nación donde existan “más argentinos naciendo, creciendo y prosperando en una nación que valora la vida y la libertad”.



















