
Sin Maduro ni Delcy, Diosdado Cabello quedó a cargo de la dictadura en Venezuela
Radio FM Amistad


La acción militar de Estados Unidos sobre Venezuela se inscribe en una estrategia clara: poner fin a un régimen señalado por vínculos con el narcotráfico, la corrupción sistémica y la represión política. La operación fue presentada como precisa y focalizada, con el objetivo de desarticular el mando chavista y acelerar una transición que permita devolverle al país caribeño condiciones básicas de institucionalidad.
Desde Washington, el mensaje fue contundente: no hay tolerancia para estructuras que amenacen la estabilidad regional. En ese marco, la intervención fue leída como un paso firme en defensa de la seguridad hemisférica y de los valores democráticos.
Vacío de poder y ausencia clave
El impacto político fue inmediato. Nicolás Maduro quedó fuera del tablero, y la línea sucesoria se vio alterada por un dato central: Delcy Rodríguez no se encuentra en Venezuela. Su presencia en Moscú, en medio de la crisis, dejó al régimen sin conducción ejecutiva efectiva en el territorio.
La ausencia de la vicepresidente profundizó la desorganización interna y aceleró la necesidad de un mando operativo que pudiera contener la situación, tanto en el plano político como en el militar.
Diosdado Cabello, al frente del control interno
En ese escenario, Diosdado Cabello emergió como la figura de poder de facto. Con fuerte influencia sobre sectores del aparato de seguridad y del partido gobernante, Cabello asumió el rol de garantizar el control interno, ordenar a las fuerzas leales y sostener el andamiaje del régimen narcodictatorial en un momento crítico.
Su aparición pública junto a mandos militares y su discurso de “resistencia” reflejan un intento por evitar el colapso inmediato del chavismo, aunque con márgenes cada vez más estrechos.
Apoyos regionales y el rol de Milei
La ofensiva estadounidense encontró respaldo en gobiernos que cuestionan abiertamente a las dictaduras de la región. En ese grupo se destaca la Argentina de Javier Milei, que viene sosteniendo una política exterior alineada con Estados Unidos, Israel y las democracias occidentales.
Desde esta mirada, la acción contra el chavismo es interpretada como un avance contra uno de los últimos regímenes autoritarios de América Latina y una señal clara de que el orden internacional vuelve a exigir responsabilidades.
Un punto de quiebre para Venezuela
Con el poder concentrado de manera precaria en Cabello y la cúpula chavista fragmentada, Venezuela atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. El accionar de Estados Unidos abre un nuevo capítulo y deja al descubierto la debilidad estructural de un régimen sostenido durante años por la fuerza y el aislamiento.
El desenlace aún es incierto, pero el golpe al corazón del chavismo ya modificó el escenario político regional.




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