Kelpers piden maestras argentinas para dar clases en las islas

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En el marco de los acuerdos bajo salvaguardia de soberanía con el Reino Unido, en marzo de 1974, llega a la cartera educativa del gobierno presidido por Juan Domingo Perón el siguiente pedido: "Se necesitan maestras de castellano para los chicos kelpers" (Eduardo Mancini y Mariana Caballero. Maestras argentinas. Entre mandatos y trasgresiones. Tomo 2).
Así fue que luego de un largo período de selección, María Fernanda y Teresa Cañas fueron elegidas para desempeñarse un año en las islas.
Las hermanas Cañas “enseñaban a estudiantes de primaria y secundaria de la escuela de Puerto Stanley (Puerto Argentino), que pasaron a tener el español como materia obligatoria. También daban clases optativas a adultos y “clases por la radio local para los habitantes de áreas rurales. Las clases eran de español argentino y los materiales de estudio y ejercicios se enviaban a los establecimientos más lejanos por hidroaviones. En su programa radial, María Fernanda y su hermana realizaban diálogos con momentos de silencio para que los oyentes pudieran responder o practicar. También difundían música argentina”.
Ese año, el gobierno argentino “concretó un importante proyecto por el cual las Malvinas podrían proveerse de gas, petróleo, verduras y frutas frescas de Argentina, productos que no tenían hasta entonces”. También se “estableció un acuerdo por el cual el gobierno argentino se haría cargo de los salarios de las maestras, mientras que el gobierno colonial se comprometía a proporcionarles casa y combustible”.
“Las hermanas Cañas tuvieron que relacionarse con los isleños, que al comienzo fueron algo hoscos, pero luego la situación fue mejorando. Si bien nunca llegaron a una agresión abierta y declarada, hubo en cambio ciertas actitudes que marcaban un desaire, las cuales provenían de grupos de personas que pensaban que cualquier contacto con el continente podía amenazar sus intereses (…) Pero con el isleño propiamente dicho, que era mayoría, lograron establecer con el tiempo una conexión amable. La esposa del gobernador colonial británico también recibía clases particulares de las maestras argentinas, lo que ellas interpretaron como una medida política para demostrar que había que aceptar el proyecto” (op.cit.).
Este convenio se mantuvo vigente entre 1974 y 1982 y cada año se renovaba la dotación de maestras argentinas que se establecían en las Malvinas.