La recesión económica y la pérdida del poder adquisitivo impactaron de lleno en la noche fueguina, donde la asistencia a los boliches se desplomó a la mitad y el gasto interno cayó todavía más. En un escenario marcado por costos de alquiler inasumibles y cierres de locales emblemáticos, la actividad enfrenta además la competencia desleal de eventos informales que avanzan sin controles. Raúl Bombares, secretario General de la rama Control, Admisión y Permanencia del SUTCAPRA, expuso la radiografía de un sector en emergencia que depende directamente del bolsillo popular.