¿Restricciones de viaje?: Por qué preocupan las variantes del coronavirus

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B.1.1.7... B.1.351...B.1.1.28... Parecen nombres en código de una película de espías, pero son las variantes del coronavirus que causan preocupación entre epidemiólogos y autoridades sanitarias de todo el planeta. A tal punto, que el ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán, anticipó hoy que incluso podrían limitarse los viajes a países limítrofes para impedir su ingreso a la Argentina.

Según explica el virólogo Humberto Debat, investigador del INTA e integrante del Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV2 (PAIS), ya se reportaron constelaciones de mutaciones indirectamente asociadas con cambios biológicos del virus, pero en pocos casos esta identificación inicial es complementada con información epidemiológica o clínica que sugiera que merecen una atención especial.

“En este momento, según la Organización Mundial de la Salud, existen en todo el mundo únicamente tres variantes clasificadas como ‘preocupantes’: una establecida originalmente en el linaje B.1.1.7 (en el Reino Unido), otra en el linaje B.1.531 (en Sudáfrica), y otra en el B.1.1.28 (en Manaos, Brasil)”, explica Debat.

El experto destaca que la primera ya fue reportada en más de 94 países, es entre un 50% a un 70% más transmisible y de un 60% a un 65% más grave. La replicación de curvas epidemiológicas tras su llegada a distintos países, como Israel, Portugal, Dinamarca y Estados Unidos, confirma también que es más contagiosa y provoca cuadros más graves.

La segunda, a esta altura detectada en 48 países, fue originalmente asociada con un aumento significativo de su frecuencia en Sudáfrica, donde se estableció. Se cree que también es más transmisible, aunque esto todavía no está claro. Sin embargo, se está acumulando certeza acerca de su mayor capacidad de “escape” inmune, lo que disminuye la neutralización con terapias de anticuerpos monoclonales, sueros convalecientes e incluso la eficacia de algunas vacunas, lo que llevó al gobierno de ese país a devolver casi dos millones de dosis de la inmunización de Oxford/AstraZeneca.

La tercera, apodada P.1, fue reportada originalmente el 12 de enero último en Manaos, Estado de Amazonas. “En los últimos días se sucedieron una serie de informes preocupantes que sugieren que esta variante es entre 1,2 y 2,4 veces más transmisible, que está asociada con un aumento significativo de la carga viral y la probabilidad de reinfección de un 25% a un 60%, y también con escape inmune observado en experimentos in vitro. Además, mostró disminución de la neutralización por sueros de inmunizados con la vacuna CoronaVac”, subraya Debat. Sin embargo, agrega que un articulo publicado ayer y un comunicado no oficial generaron buenas expectativas. El primero sostiene que sueros de inmunizados con la vacuna desarrollada por Pfizer/BioNTech son capaces de neutralizar tanto esta variante como la de Sudáfrica y el Reino Unido, y que la inmunización desarrollada por Oxford/AstraZeneca es eficaz frente a la variante de Manaos.

En la Argentina

Los reportes de vigilancia genómica del consorcio PAIS consignaron que hasta ahora se identificaron en la Argentina cuatro muestras de la variante del Reino Unido (dos de ellas sin antecedentes de viaje o nexo epidemiológico con viajeros, lo que sugiere que ya presentaría circulación comunitaria en el país); no se detectó presencia de la de Sudáfrica, y solo se habría identificado la de Manaos en en un viajero y en un contacto estrecho de otro viajero. El instituto Malbrán registró otros dos casos, también importados, por lo que aún no hay datos concluyentes sobre la circulación de esta última en el país.

Fuera de eso, “Durante la vigilancia genómica detectamos ya más de 45 muestras compatibles con la llamada variante de Río de Janeiro, que se asocia con escape inmune –cuenta Debat–. En este momento, la sustitución que la caracteriza está presente en el 20% de los tests del AMBA, lo que es un llamado de atención”. Por suerte, no está dentro de las clasificadas como “preocupantes”.

Velocidad

Además, otras dos variantes encendieron las alarmas. Son las encontradas originalmente en California y en Nueva York. De la primera, hay muy poca evidencia que sugiera que haya aumentado muy rápido su prevalencia o sea más transmisible. La segunda, detectada el 15 de noviembre pasado, representa hoy el 12% de los virus secuenciados en territorio neoyorkino. “Sus marcadores centrales están asociados con el escape inmune –dice Debat–. Esto, sumado a su aparente aumento de frecuencia la posicionan como una de las ‘de interés’”.

Uno de los problemas que en este momento están analizando los virólogos es la velocidad a la que pueden aparecer estos cambios virales. En el caso del SARS-CoV-2, acumulaba alrededor de 24 a 26 mutaciones por año, algo que se comprueba al comparar muestras secuenciadas en enero 2020 con aislamientos de julio. Pero esto podría estar cambiando.

“Hasta noviembre, el virus se comportó de una forma extremadamente estable y sistemática –detalla el científico–. Nosotros secuenciábamos un genoma viral y por el número de mutaciones podíamos estimar sin mucho error en qué mes se había tomado la muestra. De pronto, en noviembre surgen estas variantes casi de forma simultánea en distintas regiones del planeta, en un proceso independiente y convergente, porque comparten algunos marcadores, pero lo más interesante fue lo distintas que son del virus más parecido secuenciado hasta ese momento. Es decir, que habían adquirido una gran cantidad de mutaciones en una ventana de tiempo reducido. Se describió como una aceleración del proceso evolutivo del virus. Y la explicación más plausible es ese caldo de cultivo de diversidad que son los inmunodeprimidos. A partir de allí, la pandemia empieza a ser otra”.

Según el investigador, el proceso de establecimiento de nuevos linajes en un lugar es como una suerte de chispas que pueden generar un fuego. Mientras más chispas hay, más posibilidades de que una variante se establezca en un lugar. “En virología, hay algo que se llama ‘presión de inóculo’, que puede extrapolarse al nivel epidemiológico: mientras más cantidad de virus, más probabilidad de contagio y de que estos nuevos linajes se establezcan. Si se pudiera lograr que las personas se aislaran 14 días cuando llegan del exterior, no habría que limitar ningún viaje. Pero como eso con frecuencia no se puede hacer, quizás hay que pensar en algunas otras medidas”, concluye.

Por: La Nación

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